domingo, 23 de diciembre de 2018

Lluvia ácida






LLUVIA ÁCIDA

Lluvia ácida

quema mi piel y mis rosas;

incendia

mis vestidos negros de ansiedad.


Mi alma en luto

sigue sonámbula el derrotero de tus pasos.

¡No me conformo

con haberte perdido!

La lluvia ácida de tu ausencia

destroza mis bosques verdes de esperanza,

siento los pasos fríos del desconcierto,

el ambiente de mi alma se torna negro e inhóspito.

Puñaladas de llantos me visitan.

Elegías de muerte, me azotan constantemente...


Espanta ya

estos cuervos malditos

de inclemencia.

¡Oye mi voz lúgubre de ultratumba!


Ya no quiero soportar

los garfios fieros de tu ausencia.

Halcones negros picotean mis ojos

sin piedad...

Estoy ciega de amor ahora.

¡Ven amado, ven!

Mora conmigo,

en el umbral, gato negro, de mi tumba.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados.


Maldad

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Perro inmundo,

gato roñoso.

¡Cuánta piedra guardada en tu corazón!

¡Cuánta maldad en tu rostro de nieve!

Desaparece, ¡Negro!

Huye al país del egoísmo.

Cúbrete la sonrisa macabra.

¿No ves que haces daño?

¿Que sólo escondes cenizas bajo tu vientre?

Un día te visitará el halcón de alas negras.

Desollará tu cuerpo.

Y te quitará hasta el alma.

Y ya no harás daño.

A la tierra,

a los animales,

a los hombres.



Te irás entonces,

al país de la agonía.

Donde te esperan tus amigos,

los chacales,

vagabundos errantes.

Que gimen y nadie les oye.

Que suplican auxilios de piedad,

ahogados en suplicios eternos.

¿Quién eres?

¿Dónde se esconde tu rostro?



**Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú- derechos reservados





Ritual de brujas


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Llegada la noche,

un séquito de brujas en fila van,

vestidas de negro y cantando una música infernal

Adelante van las más vetustas

y las más jóvenes con sus calabazas en la mano .

Se interna en el oscuro bosque 

y encienden una fogata

y danzan alrededor de ella,

levantan las manos,

y profieren sus mágicas palabras hechiceras

¡Waho!, !Mingho!,¡Ghony!, ¡Wualap!, ¡wualap!

Las jóvenes sacan de sus calabazas 

restos de niños

y lo arrojan al fuego,

y este prende en altas llamas.

Ellas ríen, ríen a carcajadas,

y bailan más desenfrenadas aún alrededor del fuego ardiente.

Otras cogen sus escobas y vuelan cerca alrededor de las llamas

¡Y no les queman!

El ritual continúa,

invocando a Satán, 

quien ya viene en sus capas negras,

entra en el centro de las llamas y se lleva las cenizas

de los pedazos de niños ya quemados.

Se los lleva en una bolsa

El fin del rito viene ya,

El diablo o satán

saciado está.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú.


Derechos Reservados


*Advertencia: Ésta es una obra meramente literaria.

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